
Si buscas una experiencia vinícola que combine tradición e innovación, tienes que hacer una parada en Bodegas Carmelo Rodero, en el corazón de la Ribera del Duero, en Pedrosa de Duero, Burgos. Esta bodega no es cualquier cosa: Carmelo Rodero, un viticultor de la cuarta generación, empezó su andadura en el 90 y ha hecho que su bodega sea un referente de calidad en la zona. Y lo mejor es que ahora sus hijas, Beatriz y María, están llevando la tradición familiar a otro nivel con su visión fresca. ¡Es una mezcla de lo clásico con lo moderno que no te puedes perder!
Si te animas a visitar, vas a poder disfrutar de una cata en un lugar que tiene 120 hectáreas de viñedo propio, donde cada planta tiene de media 30 años de historia. Así que, ¿por qué no te das una vuelta? A menos de dos horas de Madrid, puedes conocer sus instalaciones y aprender todo sobre el proceso de elaboración del vino por gravedad, ¡un viaje fascinante! No dudes en acercarte a Crta. Boada, S/N y sumérgete en el mundo del vino en una de las D.O. más reconocidas de España.
Bodegas Carmelo Rodero - Ribera del Duero
Horarios Bodegas Carmelo Rodero - Ribera del Duero
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 7:00–15:00 |
| martes | 7:00–15:00 |
| miércoles | 7:00–15:00 |
| jueves | 7:00–15:00 |
| viernes | 7:00–15:00 |
| sábado | 11:15–14:00 |
| domingo | Cerrado |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Bodegas Carmelo Rodero - Ribera del Duero
Dónde se encuentran las Bodegas Carmelo Rodero
Si buscas un planazo, no te puedes perder la visita a las Bodegas Carmelo Rodero en Ribera del Duero. Así de claro. Te voy a contar por qué este sitio es un auténtico tesoro. Imagínate un lugar donde la calidad de los vinos es reconocida mundialmente y donde el trato es tan cercano que te sientes como en casa. 5 estrellas en atención y en vino, ¡toma ya! Aquí, el ambiente es una mezcla perfecta de profesionalismo y calidez familiar, lo que se nota a lo largo de toda la visita.
La experiencia empieza con un tour por los viñedos. Sergio, un crack, nos enseñó todo lo que hay detrás de este negocio que, te lo aseguro, está lleno de alma y dedicación. Y no solo eso, ¡también tuvimos la suerte de saludar a Carmelo y su hija! Beatriz es un encanto, se nota que ama lo que hace y se le brilla el ojo cuando habla de vino. Además, la cata fue un despliegue de sabores, aprendimos un montón mientras disfrutábamos de unos canapés que estaban de lujo.
Ahora, escúchame: por solo 25 euros, tienes una visita guiada donde te cuentan todo el proceso de elaboración del vino. Y créeme, esos 25 euros están mejor invertidos que en cualquier bar. Te llevan a ver cómo se hace el vino con amor y dedicación, y el trato es excepcional. La cata es muy instructiva, y los vinos, ¡puff! Te garantizo que cada sorbo es una experiencia mágica. Todo esto lo encuentras en la Carretera Boada, s/n, 09314 Pedrosa de Duero, Burgos. Así que, si andas por la zona o piensas hacer una escapada, ya sabes dónde ir. ¡No te lo pienses más!
Qué combina la experiencia vinícola en Bodegas Carmelo Rodero
Ya te digo que la experiencia en Bodegas Carmelo Rodero fue de esas que se te quedan grabadas. Fuimos con un hype que flipas, ya que allí elaboran algunos de nuestros vinos favoritos. Y vaya si lo disfrutamos, especialmente gracias a Beatriz Rodero, que no solo es la enóloga de la bodega, sino que es parte de la familia Rodero. Te recibe con una sonrisa y te lleva de la mano por todo el recorrido, contando la historia de la bodega desde sus inicios. A pesar de ser un grupo de 15 personas de todas las edades, Beatriz se toma su tiempo para responder a cada pregunta, haciéndolo todo muy accesible y entretenido. Una verdadera crack.
A lo largo de la visita, uno no puede evitar notar la combinación de tradición, innovación y un cariño increíble por el vino. En serio, fue como ver una película en la que te vas involucrando cada vez más. Recuerdo que hace 8 años estuvimos allí, y no solo notamos el crecimiento de la bodega, sino que también tuvimos la suerte de charlar de nuevo con Don Carmelo, que es tan cercano y entrañable como en aquel entonces. Y, por supuesto, Beatriz estaba allí otra vez, ofreciendo una cata a ciegas de sus vinos. Te lo digo, es una experiencia emocionante que da gusto vivir.
La atención que recibimos fue otra cosa digna de mencionar. Sergio, el guía, hizo un trabajo espectacular contándonos cómo se elaboran esos vinos que tanto nos gustan. ¡Y la cata fue un festival! Con un surtido de ibéricos para acompañar, maridando perfectamente con tres de sus mejores vinos. Una explosión de sabor que se queda contigo. No puedo dejar de agradecer a Carmelo por pasarse a saludarnos, una verdadera amabilidad.
Entonces, ¿qué combina la experiencia vinícola en Bodegas Carmelo Rodero? Pues mira, es la mezcla perfecta de educación, tradición y diversión. Cada visita es como un viaje, donde no solo aprendes y degustas, sino que te sientes parte de una gran familia que ama lo que hace. Sin duda, una experiencia para repetir. ¡Un brindis por ellos! Volveremos, sin dudarlo.
Quién fundó Bodegas Carmelo Rodero
Ya te digo que Bodegas Carmelo Rodero es un lugar que se lleva la palma. La atención que recibimos fue de 10, y no es por tirar flores. Tuvimos la suerte de hacer la visita con Carmelo en persona, ¡el propio fundador! Conocimos sus orígenes y ya te digo que nos conquistó a todos. Sus vinos son un lujo para el paladar, créeme, no hay palabra que lo describa mejor.
La bodega no es muy antigua, pero la inversión en los procesos es brutal y, lo mejor, lo hacen todo con mucho respeto y mínima intervención humana. El TSM es uno de esos vinos que, si eres amante del buen vino, tienes que probar. Es de lo mejorcito que hay en España, así que ya sabes, ¡anota esto para tu próxima compra!
La visita a la bodega fue una maravilla, la guía, super encantadora, se nota que sabe lo que hace. Nos explicó todos los procesos de forma increíble y se siente que esta bodega está en ascenso. La cata de tres vinos fue un festín, ¡estaban todos buenísimos! Y el precio, solo 17 euros por persona, es un chollo por lo que te llevas. Si andas por la zona, no dudes en hacer la visita.
Ah, y hablando de sorpresas, nos topamos con el Carmelo Rodero hace unos meses en Vielha, en un restaurante llamado Sarrahera. Menuda grata sorpresa nos llevamos, un vino con cuerpo pero equilibrado que encajó a la perfección con una magret y una paletilla de cordero. Sin duda, queda en el radar para disfrutarlo de nuevo.
Por si no te quedó claro, Carmelo Rodero es el fundador de la bodega y su legado se nota en cada sorbo. ¡No puedes perderte este lugar!
Desde cuándo está en funcionamiento Bodegas Carmelo Rodero
No hay nada como pasarse por las Bodegas Carmelo Rodero. 5 estrellas en toda regla. La visita y la cata a ciegas son un lujo total, y todo gracias a la genialidad de Beatriz, que sabe hacer que cada sorbo sea una revelación. Si eres amante del vino, esto es un must. Se nota que cada detalle está cuidado y que la pasión por el vino está presente en cada rincón de la bodega. Cada vez que voy, me digo que tengo que volver.
Cuando recorrí Burgos con mis tres peques, la primera parada tenía que ser en Carmelo Rodero. Este vino es nuestro favorito, y no fallamos. María, la hija de Carmelo, nos guió y, de verdad, ¡qué amena fue la visita! Nos enseñó absolutamente todo sobre el proceso de elaboración del vino y cómo se formó la historia de esta bodega familiar. Al final, nos deleitamos con tres vinos que estaban a otro nivel. Si quieres disfrutar de un buen rato, no se te puede olvidar la visita.
Y hablando de visitas, no puedo dejar de mencionar lo increíble que son esos tours. La experiencia, de verdad, es de 10. La forma en que explican cómo hacen sus vinos es espectacular, y Beatriz, con su pasión, nos dejó a todos con ganas de más. Hasta ya éramos fans, pero ahora, ¡somos más fans todavía! La bodega tiene un estilo propio que se refleja en cada botella.
Las barricas que verás son para quedarse anonadado, y ni hablar de las botellas, que son más gruesas y oscuras de lo normal. Te lo explicarán con todo detalle, y siéntete libre de preguntar. Tienes desde el joven hasta el reserva, y aunque algunos tengan precios más altos, están a la altura de caldos que se venden mucho más caro. Esta gente no se anda con tonterías, todos sus vinos tienen un sello distintivo que los hace únicos.
La mística que rodea a esta bodega es brutal. Bea nos compartió con todo su amor cómo su padre fundó este lugar y cómo, con esfuerzo y dedicación, han mantenido su esencia familiar sin caer en lo comercial. Me encanta ver a la peña disfrutar de su trabajo y lo hacen con una energía que se contagia. Desde el Crianza hasta el Reserva, y esos vinos más personales como el Pago de Valtarreña... ¡Son una locura! Desearía que los pudiera conseguir más fácil en Bilbao.
Y para que lo sepas, Bodegas Carmelo Rodero lleva funcionando desde el año 1990, así que ya tienen sus años de experiencia dándole al vino en Ribera del Duero. Si no has ido, no sé a qué esperas.
Qué generación de viticultores representa Carmelo Rodero
Y ya que estamos, hablemos de Bodegas Carmelo Rodero, que es una joya en la Ribera del Duero. Si te pasas por ahí, tendrás que darle una oportunidad. La última vez que estuve, la experiencia fue de 5 estrellas. Desde el momento en que llegamos, el ambiente era estupendo, y el chico que nos guió nos largó toda la historia de la bodega y cómo hacen el vino. La manera en que lo explicó fue tan clara que nos enganchó a todos. Después, llegó la hora de la cata y, de verdad, ¡vaya vinitos! Cada sorbo era como una fiesta en la boca.
Ah, y no me puedo olvidar de la atención que nos brindó Carmelo, que fue impresionante. Degustamos un par de vinos exquisiteros y luego nos llevó a una visita guiada. La explicación que hizo fue super interesante, llena de detalles que no te esperas. Esa experiencia fue tan buena que ya estamos planeando otra visita para el próximo año. ¡Es una cita obligada!
Si tienes tiempo y ganas de aprender un poco mientras disfrutas de un buen vino, este lugar es muy recomendable. No se te va a hacer pesada la visita, porque siempre hay algo nuevo que aprender, y luego, claro, está la parte de degustar el buen vino. ¿Qué más puedes pedir?
La verdad, nos llevamos una experiencia fantástica. Especialmente gracias a Sergio, nuestro guía, que fue un crack, de 11. Sin duda, volveremos por más.
Y para que lo sepas, Carmelo Rodero es parte de la segunda generación de viticultores de su familia. Así que, si quieres conocer un pedacito de la historia vitivinícola de España, ya sabes dónde dirigirte.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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