El Molino de Berola

El Molino de Berola

Si estás por Vera de Moncayo, no puedes dejar de pasarte por El Molino de Berola, un asador que es pura vida. Con un ambiente acogedor y atención de 10, este lugar es ideal para disfrutar de la cocina española en su máxima expresión. Cuando fuimos, decidimos hacer un alto tras nuestra visita al Monasterio de Veruela y, aunque llegamos un poco tarde y sin reserva, nos prometieron una mesa y nos atendieron como reyes. ¡Algo que siempre se agradece!

Aquí tienes que probar su singular jamón, el chuletón y esas setas sorprendentes que te dejan sin palabras. Y, ojo, no te olvides de los postres: el flan y el pastel de frutas son un verdadero lujo. Tienen una buena variedad en su menú, adaptándose a todos los gustos y hasta tienen opciones para el desayuno, brunch y cenas. Así que, si andas por la zona, ¡El Molino de Berola es el plan perfecto para llenar el estómago y disfrutar de unas buenas vistas del Moncayo!

El Molino de Berola

Parrilla
Valoración media: 4,2
Opiniones: 1.368 Reseñas
Dirección: Ctra. Agramonte, s/n, 50580 Vera de Moncayo, Zaragoza
Teléfono: 976 64 65 50

Horarios El Molino de Berola

DíaHora
lunes9:00–17:00
martes9:00–17:00
miércoles9:00–17:00
jueves9:00–17:00
viernes9:00–17:00
sábado9:00–24:00
domingo9:00–17:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación El Molino de Berola

Dónde se encuentra El Molino de Berola

¡Hablamos de El Molino de Berola! Un sitio que está en la Ctra. Agramonte, s/n, 50580 Vera de Moncayo, Zaragoza, y que te aseguro que merece la pena visitar. Tiene 4 estrellas y es famoso por su menú y la carne a la brasa. Los postres, bueno, no son de lo mejor, pero el resto está a otro nivel. El precio ronda entre 30-40 € por persona, así que prepárate para un buen festín. ¡Ah, y ojo! Reservas obligatorias, no te olvides, que si no, puedes quedarte sin mesa.

La experiencia ahí es muy buena, de verdad. Te lo digo porque el servicio es de prima. Antonio, uno de los camareros, se lleva todos los aplausos. Atención cordial y siempre con una sonrisa. Si vas, pregúntale por su recomendación, que no te va a decepcionar. La comida y el ambiente tienen un 5 estrellas rotundo, y además, hay asientos cómodos, tanto en el interior como en la terraza. ¡Perfecto para grupos, sin importar cuántos seáis!

Aunque hay opiniones variadas, lo que está claro es que la comida casera que ofrecen es de calidad top y el entorno donde se sitúa el molino es de esos que te hacen sentir en paz. Pero bueno, hay quien dice que algunas raciones podrían ser un poco más generosas, sobre todo en el menú. El vino, aunque prometía, podría salir un poco mejor. El tema de las temperaturas es clave, así que si pides vino, asegurate de que esté bien servido.

Así que ya sabes, si andas por Vera de Moncayo y te preguntas dónde ir, no dudes en quedarte a comer. ¡Hasta la próxima!

Qué tipo de comida se ofrece en El Molino de Berola

Ya te digo que El Molino de Berola es un sitio que hay que tener en cuenta si andas por Vera de Moncayo. Este restaurante tiene un toque especial con su forma de molino que llama la atención nada más llegar. Por si fuera poco, la ubicación es perfecta, al lado del Monasterio de Veruela, y tienen parking con sombra, que con este calor se agradece un montón. La combinación de un ambiente bien cuidado y un espacio amplio lo hace muy cómodo para disfrutar de una buena comida.

La comida que ofrecen tiene calidad, eso no se puede negar. Aunque la cantidad puede parecer un poco escasa, lo que probamos estaba riquísimo. Mola que el servicio es profesional, aunque sí, algo lento... pero bueno, ya sabes cómo va esto en los pueblos, ¡nada que ver con la velocidad de la ciudad! Yo me quedé con ganas de más, especialmente de las pencas con jamón y piñones, que estaban de locura, y el ternasco que fue espectacular. Sin duda, hay que volver para probar otros platos.

En nuestra última visita, nos decidimos por un par de platos y al final la experiencia fue agridulce. La paletilla de lechal estaba bien, pero la guarnición dejó mucho que desear. ¡Menudas patatas a lo pobre! Pero esos postres… ¡la tarta sacher y el helado de AOVE estaban de rechupete! Por cierto, no olvides reservar, porque si te presentas de sopetón, puedes llevarte una sorpresa y tener que esperar.

Los platos que ofrecen son variados, centrados en la comida tradicional de la zona. Hay de todo un poco, desde migas a judías, pasando por bacalao y solomillo de ternera. Los vegetarianos también tienen su opción, con ensaladas y alcachofas. La verdad es que si vas, no dudes en pedir esas migas con huevo y uvas, que son el plato estrella. Un buen sitio para disfrutar con familia, ya que tienen espacio para que los peques jueguen. Si andas en silla de ruedas o con carrito, tampoco hay problemas, que tienen rampas. ¡No te lo pierdas!

Es necesario hacer reserva para comer en El Molino de Berola

Y mira, si hablamos de El Molino de Berola, hay que mencionar que está en una ubicación bastante chula, en un antiguo molino de grano, justo al lado de una acequia que le da un toque pintoresco. Esta joyita de lugar tiene 3 estrellas, así que no está mal, ¿no? Su cocina es como un homenaje a los asadores de siempre, con un menú sencillo: dos primeros y dos segundos. Pero ojo, era la semana de Navidad y no había un alma en Vera del Moncayo que no estuviese allí, ¡vaya jaleo!

De lo que probé, de primero caí en las borrajas con jamón, que venían cargadas de aceite, y un pisto con un huevo frito que también se les fue la mano con el aceite. Ya sabes, el estilo clásico de la casa. De segundo, codorniz asada y unas costillas de ternasco. Bien, pero sin sorprender, ya que también ni un año de antigüedad tenía el ternasco. Así que, bueno, la próxima vez buscaré algo más alternativo, aunque haya que moverse un poco más, que el sitio da para ello.

Ahora, si estás en modo gourmet, tienes que probar lo mejor de la carta cuando estés por el Moncayo. Yo compartí unas trompetillas rellenas de foie y un solomillo de ciervo acompañado de castañas que estaba espectacular, además del solomillo de cerdo ibérico. Vamos, que la carne estaba en su punto, y esas patatas fritas eran caseras. La tarta de queso, sin palabras, ¡pura delicia! 5 estrellas por aquí, sin duda.

Sí, el ambiente es muy chulo y todo, pero, ojo, para los peques no hay tanto. Ellos disfrutaron unas migas riquísimas y les ofrecieron chuletillas. Las alcachofas con foie y el ternasco también son un must. Acompañado por un buen vino garnacha de la zona, que siempre es un acierto. Eso sí, el camarero con el que nos tocó no fue del todo agradable, pero el resto del staff sí estaba a la altura.

Por cierto, si te preguntas si necesitas hacer reserva para comer en El Molino de Berola, la verdad es que sí, especialmente si vas en épocas como la Navidad. Se pone hasta los topes, así que mejor asegurarte un sitio antes de hacer el viaje. ¡No te quedes sin probar esas migas!

Cuál es la especialidad del asador

Mira, hablemos claro del Molino de Berola. Hemos sido clientes de años y siempre vamos ex profeso a comer, pero la última vez fue un chasco total. Pedimos unas pochas, que me aseguraron que solo llevaban setas, así que le pregunté varias veces. ¡Y al final eran alubias de Añón, duras y sosas! Mi compañera que no come carne, imagina si le llega a dar alergia. Casi lloro con la ensalada, un tomate insípido con ventresca que tuvimos que ponerle sal y aceite, como si no supieran que eso se sirve en los 90. La carne estuvo correcta, pero la guarnición, un desastre. ¡Y encima era el Día de los Enamorados y solo tenían la carta de días de fiesta! No me lo puedo creer.

En el postre me ofrecieron cambiarlo porque no sabía a dulce de leche, ¡y ni me di cuenta de las nueces! Y eso que no suelo dejar reseñas malas porque tengo un restaurante y sé que es complicado, pero la decepción fue brutal. Espero que mejoren, de verdad.

Ahora, hablando de lo bueno, si alguna vez pones rumbo a la zona del Moncayo, el Molino de Berola merece un intento. La ensalada de caza con codorniz está de lujo y el menú de entre semana es una ganga por 18€ con dos primeros, un segundo y postre. Las migas son brillantes, con uvas y huevo frito, y las longanizas se notan que son de carnicería, aunque las patatas estaban un poco secas. ¡Cómprale un aplauso al flan de huevo, porque eso sí que sí!

En cuanto a la especialidad del asador, me he dado cuenta que son las chuletas y el chuletón a la piedra, aunque en nuestro caso el ambiente con humo fue un punto negativo. El servicio es majo y el salón tiene su encanto. A veces va la cosa bien y otras no tanto, así que elige tu día.

Qué platos recomendarías probar en El Molino de Berola

Ya te digo, si andas por Vera de Moncayo y estás buscando un sitio para comer, aquí está El Molino de Berola. No hay otra opción en la zona, así que lo tienes que tener en cuenta. Con sus 4 estrellas, la comida es aceptable y los precios andan en lo razonable, pero ojo, la atención no siempre es la mejor. Un colega pidió un chuletón de 750 gramos y, la verdad, no lo tenía. A mí el sabor me pareció bien, pero eso de que te vendan gato por liebre, pues como que no. En general, comida: 3, servicio: 3 y ambiente: 4.

Pero no todo es malo. Escuché de otro grupo que cenó allí y, después de soltar más de 500€, un comentario del dueño sobre tomar chupitos en casa fue la gota que colmó el vaso. Mira que la camarera que atendió a esos chicos era un 10, y antes cocinera, pero el resto del servicio dejó mucho que desear: comida: 1, servicio: 1 y ambiente: 1. Vamos, que la experiencia varía mucho según el día.

No obstante, no te desanimes. Hay quienes vuelven año tras año porque la comida es exquisita. Para ellos, comida: 5, servicio: 5 y ambiente: 5. Y la carta tiene cosas que dejarían a cualquiera babeando: migas con huevo y uvas, chulettillas de cordero, y esa tarta de queso que no puedes dejar pasar.

En cuanto al lugar, cuenta con un parking extenso y una terraza amplia. Tu estómago agradecerá el interior rústico, con una estufa de leña que añade un toque acogedor. Eso sí, apúntate las comenillas con foie y el solomillo de ciervo, porque esas son de las que marcan la diferencia.

Así que, si preguntas qué platos deberías probar en El Molino de Berola, la respuesta es clarísima: migas, chulettillas, tartas o esos pimientos de piquillo rellenos de bacalao. Te lo aseguro, ¡no te vas a arrepentir!

Tienen opciones vegetarianas o alternativas en el menú

Ya te digo que El Molino de Berola tiene su encanto, pero no te esperes una experiencia top. El sitio está bien, decorado en un aire rústico que mola, todo en madera y con ese toque vintage que parece que tiene su historia. Los camareros son de la vieja escuela, atentos pero sin nada del otro mundo. El ambiente es agradable, aunque le falta algo de chispa. La comida, para ser sinceros, se queda un poco corta. Comida: 3, Servicio: 3, Ambiente: 3.

Te diré que pedimos la ensalada de bogavante porque nos la habían recomendado, y aunque el plato era bonito, el sabor se fue de vacaciones. Las colmenillas estaban bien, tienen esa salsa que salva, pero vienen enanos, como si las hubieran cultivado en un bonsái. ¿Y la tarta de queso? ¡Vaya desilusión! Mal hecha, con trozos de salado que no sabes si deberían estar ahí o si se mezclaron a la carrera. Eso sí, el pan es tan normal como un trozo de barra de supermercado a 1,50 p/p.

Pasando a la comida típica, aunque todo el mundo habla maravillas de las migas, yo debo haber ido en un mal día porque estaban más sosas que una galleta sin azúcar. Por lo que me cuentan, los menús rondan entre 18€ y 31€, así que hazte una idea. A mí me salió todo a unos 35€, y entre chuletitas y lo demás, la variedad para los niños es un poco escasa.

Ahora, si buscas algo más especial, hay sitios cercanos que son top. Nos tuvimos que ir a este lugar porque era el único abierto, pero oye, ¡la vista del Moncayo al fondo es un espectáculo! Si te interesa más la alta cocina, hay menús de 18€ que son mucho mejores. En cuanto a opciones vegetarianas o alternativas, hay algo, pero poca cosa. La mayoría de los platos son bastante estándar, así que si buscas algo más verde, vas a tener que tirar de lo que hay en la carta. En fin, el sitio está bien para un pleno de paso, pero no esperes que te vuelen la cabeza.

El Molino de Berola ofrece desayunos y brunch

Y, la verdad, si buscas un sitio donde comer bien en Vera de Moncayo, El Molino de Berola es la mega opción. No sé cómo no se ha hecho famoso de la noche a la mañana. Te vas a la Ctra. Agramonte, s/n y listo. El ambiente es super acogedor, esas mesas de madera, la chimenea... todo te invita a quedarte a chill. Y el trato del personal, ni te cuento. Son tan amables que te hacen sentir como en casa. No es de extrañar que esté lleno rápido, así que mejor llega pronto.

La comida es una auténtica maravilla. Tienen un par de platos locales que no te puedes perder. Imagínate un solomillo de ciervo que se deshace en tu boca, y esas pencas rellenas que son un bocado de cielo. Mirarás la carta y no sabrás qué elegir, porque todo suena increíble. De aperitivo, sus migas con huevo y uvas son un clásico que te dejará queriendo más. Y créeme, de verdad que no debes ir solo a hacer fotos, ve a comer y disfrutar. El precio por persona puede rondar entre 40 y 50 euros, pero, mira, la calidad lo vale.

Y sí, el servicio es de 10. El camarero te tratará como un rey, atento y speedy. No te olvides de sus chuletillas de cordero, son para ponerles un altar. Y aunque el menú de fin de semana está a 28 euros, todo lo que pidas estará bien preparado y presentado. Así que te diré, merece la pena pagar un pelín más por este festín.

Ahora, si estás pensando en desayunar o hacer un brunch, pues no. No ofrecen esas opciones, se centran más en los almuerzos y cenas. Así que, ya sabes, marca bien el plan: haz una excursión, disfruta de su buena comida y vete con la panza llena. ¡Te va a encantar!

Cómo es el ambiente en El Molino de Berola

Hablando claro, El Molino de Berola es un lugar que hay que probar si andas por Vera de Moncayo. 5 estrellas, sin duda. La comida aquí es una delicia, no te vayas sin probar el ternasco asado, porque es realmente espectacular. El personal es un encanto, atentos y rápidos. Además, el sitio tiene su propio rollo, curiosidad y encanto que te hacen sentir a gusto. Ideal si vas con peques, tienen parque para que se diviertan mientras tú te comes un buen plato.

La presentación de los platos es top y la calidad está a la altura. Si planeas ir un fin de semana, mejor que reserves, porque suele llenarse y por algo será. La relación calidad-precio está ajustada, así que no te romperá el bolsillo. Lo que más destaca es que todo está ricosísimo y, sobre todo, abundante. Puedes elegir entre su menú del día o la carta, y créeme, cada plato vale la pena. Ah, y también hay parking privado y una terraza genial para esos días soleados.

La rapidez del servicio hace que todo fluya y el ambiente es simplemente genial. Desde la ensalada mixta hasta ese chuletón a la piedra, todo brutal. ¿Y qué me dices de los postres? Un dulce de leche y la tarta de queso casera son el broche perfecto para acabar una buena comida. Imagina eso con un par de carajillos... ¡ya ni te cuento! Sin mencionar que después puedes dar un paseíto por los senderos del Moncayo para quemar unas calorías.

Así que, ¿cómo es el ambiente en El Molino de Berola? Es tranquilo, bonito, con un toque familiar y acogedor. Con una buena atención y un entorno agradable, es el sitio perfecto para relajarte y disfrutar de una buena comida. Si quieres un 10 en comida y ambiente, este es tu sitio. ¡100% recomendado!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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