
Si buscas un buen platillo en Burgos, el Restaurante Cafetería Viena es una parada obligatoria. Ubicado en C. Farmacéutico Obdulio Fernández, 36, este lugar se ha ganado el cariño de muchos con su cocina castellana. Con una calificación de 3.9/5 según casi 1,500 reseñas, saben lo que hacen en la cocina. Aquí puedes disfrutar de todo, desde unas ricas sopas hasta exquisitos asados que te harán repetir.
Además, no te olvides de sus tapas y esas bravas que son pura delicia. El ambiente es relajados y el servicio, ¡de diez! Perfecto para cualquier plan, ya sea un desayuno, un almuerzo con amigos o una cena en familia. Ya sabes, si estás en Burgos y te apetece comer rico, dale una oportunidad a Cafetería Viena. ¡No te lo vas a arrepentir!
Restaurante Cafetería Viena
Página web
Horarios Restaurante Cafetería Viena
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | 8:00–24:00 |
| miércoles | 8:00–24:00 |
| jueves | 8:00–24:00 |
| viernes | 8:00–24:00 |
| sábado | 9:00–24:00 |
| domingo | 9:00–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante Cafetería Viena
Dónde se ubica el Restaurante Cafetería Viena
¡Eh, colegas! Si andáis buscando un sitio chido para comer, el Restaurante Cafetería Viena tiene que estar en vuestra lista. Este lugar, que le echa el guante a la cocina castellana, nos sorprendió a todos cuando aterrizamos sin querer. El menú está súper variado y lo mejor es que está muy bien elaborado. Y no se preocupen, los precios son más que aceptables. Desde el pastel de verduras que estaba de lujo, hasta la berenjena rellena que te deja con ganas de más—todo está buenísimo. Y no olviden dejar un hueco para la tarta de queso casera, ¡una delicia total!
¿Y el servicio? Ágil y agradable, sin duda. La atención fue genial, incluso con el local a tope, porque estaba en medio de un partido. Los empleados, especialmente Mariví, estaban en todo, rápidos y amables. Además, tienen una carta bastante amplia que incluye pinchos, raciones y bocadillos. Así que si venís en plan grupo grande, ¡no hay problema! ¡A nosotros nos atendieron genial y éramos 11!
El sitio está bien situado, justo enfrente del estadio de fútbol y el Coliseum Burgos, así que la ubicación no puede ser mejor. Se encuentran en C. Farmacéutico Obdulio Fernández, 36, 09006 Burgos, cerca de la Calle Vitoria, así que si buscás aparcamiento, también podéis dejar el coche un poco más arriba junto al hiper Alcampo. Sin duda, ¡es un lugar 100% recomendable! Perfecto para volver cuantas veces queráis, así que ya sabéis, ¡a disfrutar!
Qué tipo de cocina ofrece el Restaurante Cafetería Viena
Y bueno, si estás pensando en ir al Restaurante Cafetería Viena, mejor piénsalo dos veces. La verdad, por donde empezamos… Es un lugar sucio y ruidoso. Los camareros parecen más perdidos que en un laberinto. Te preguntan lo mismo varias veces, y cuando se acercan, ya están todas las mesas mal atendidas. Había cubiertos tirados por el suelo y no hacían ni el mínimo esfuerzo por recogerlos. La comida es nefasta, como si un niño en una clase de cocina estuviera experimentando, y la calidad de los productos da miedo, sinceramente. La opción de menú son 17€, y si decides comer en el parque que tienen unas mesas, prepárate a pagar 3€ más por cabeza. ¡Un robo, y la comida es como sacada de la basura!
Ni hablar de la atención. Te cobran casi 23€ por persona por un menú que no vale ni la mitad. Para una comida en familia, es un sitio para olvidar. Tienen una televisión enorme encendida con telediarios justo donde uno se sienta a comer, ¡totalmente incómodo! La comida tampoco es gran cosa, los postres que dicen ser caseros, pues… para nada. Si te despistas, te clavan en la cuenta, así que ojo. La comida y el servicio, un merecido 1, y el ambiente, igual.
Un día, un amigo y yo decidimos darle una oportunidad un martes al mediodía. El menú del día dice 15 euros, y parece variado, pero ni de coña. La ensalada era de lechuga mustia, y el pastel de puerro, duro como una piedra. Cuando al fin llega la dorada, se siente como si la hubieran recalentado del día anterior. Los postres, venían con la nata caliente, lo que me hizo dudar sobre si estaban en la nevera. Y, ¡vaya sorpresa! Una manzana asada tenía ¡espinas de pescado! Y no hablo de una, sino de tres. ¡Una locura! Claro, ni se me pasa por la cabeza volver, y ya que estamos, recomendarlo sería un error monumental.
Sin embargo, hay chismes que dicen que el lugar ha mejorado algo. Uno de mis colegas me comentó que fui en un horario equivocado. Hizo una visita y decidió probar unos pinchos de tortilla, y aunque era una experiencia básica, le parecieron ricos y con variedad. El ambiente con el que volvieron era bastante más positivo y el servicio del camarero fue amable. Así que, depende del día que pillemos, puede que se salve un poco.
¡Mejor ve a otro sitio si buscas una buena experiencia gastronómica!
Cuál es la calificación general del restaurante según las reseñas
Y, claro, ya que estamos hablando de la Cafetería Viena, no puedo dejar de mencionar mi experiencia. Cené allí un sábado y, no sé si fue por el día o qué, pero la verdad es que me decepcionó un poco. Había tanta gente que parece que faltaban camareros, y los que estaban hacían lo que podían, pero aún así, la espera fue eterna. El ambiente era un caos, ruidoso y un poco incómodo. Los precios eran normales, pero la hamburguesa... maldita sea, bastante mejorable. ¿Por qué viene sin patatas o ensalada? Al menos la morcilla estaba decente, pero eso no salva la cosa. Por lo que vi, me quedo con dos estrellitas de puntuación, y no más. Ojalá mejoren, porque tienen potencial.
Y no quiero ser el aguafiestas, pero hoy mi familia y yo decidimos darle otra oportunidad al sitio. Maldita la hora, qué error. Empezamos con unos arroces que estaban más pasados que los tiempos de mis abuelos. ¡Blandos y sin sabor! Directamente sacados de una lata de supermercado. Luego, las ensaladas de pasta eran un puro conato de ensalada, con un poco de todo mal mezclado y servido con la gracia de un lunes por la mañana. Sin cariño, ni sabor.
Los segundos tampoco brillaron, carne que no sabía a nada... y los postres, ni te cuento. La tarta de queso era un auténtico desastre, y la torrija... madre mía, parecía que estaba ahí desde el año pasado. Lo resumo así: si buscas un lugar para recordar que nunca hay que volver, este es tu sitio. La comida no tenía alma, ni sabor, ni vergüenza. En general, según lo que se escucha, este lugar recibe un buen 1 en la calificación total. Así que, a menos que quieras una experiencia traumática, ¡mejor busca otra cafetería!
Cuántas reseñas tiene el Restaurante Cafetería Viena
Mira, la verdad, lo del Restaurante Cafetería Viena es un desmadre total. Teníamos una mesa reservada para 15 personas, llegamos a la hora y la peña la tenía ocupada con dos personas. La encargada nos suelta que ella cuida su negocio y que nos esperemos. ¿En serio? Después de un buen rato, finalmente nos dan asiento y la comida llega más lenta que un caracol. Algunos ya habían acabado el primero, y otros no tenían nada en la mesa. Es un lío, y los segundos igual. A algunos les tocó un plato picante y, aunque a mí no me importa, hay gente que no lo tolera. La comida, normalita, nada del otro mundo. Todo esto y parece que faltan camareros o simplemente llenan mucho el local. Al final, le doy 1 estrella al servicio y al ambiente. ¿20-30€ por persona? Vaya timo…
Y no me hagas empezar con la cuenta. En otra visita, nos intentaron cobrar 15 céntimos extra por cada producto, solo por traernos la comida a la mesa. ¡Y ni se molestaron en avisarnos! Resulta que, pese a que preguntamos si teníamos que ir a la barra, al final también nos cobraron el suplemento por las bebidas. El servicio dejó mucho que desear, con algún camarero que no sabe ni cómo tratar a la gente. Al final, otra vez con 1 estrella en servicio, ambiente y una comida que tampoco se lleva la gloria.
Lo más gracioso, y triste la verdad, es que me dieron una ración de chopitos que parecía una tomadura de pelo. 9 euros por una mísera ración, con más limón que puntillitas para comer. Un papelón que no se lo deseo a nadie. Y espera, que después de 32 minutos esperando a ser atendido, el camarero se nota que no tiene ni idea de lo que está haciendo y, para colmo, el dueño no se entera de nada porque estaba de vacaciones en la terraza. Este local, definitivamente, no se lo recomiendo a nadie. 1 estrella en servicio y un ambiente que yo calificaría como bastante mediocre.
Al final, el Restaurante Cafetería Viena tiene un montón de reseñas. Lo que se ve son reseñas tibias y casi ninguna decente. En fin, no una experiencia que uno desearía repetir.
Qué platos destacan en el menú del Restaurante Cafetería Viena
Oye, si te pasas por el Restaurante Cafetería Viena, ve con la mente abierta, pero preparada. El sitio es muy barato, eso sí, y eso es cierto, teniendo en cuenta que esta zona se está poniendo cara. Fuimos a desayunar y la variedad de pinchos está bastante bien, pero no esperes maravillas. Probé una tortilla que, aunque tenía buen aspecto, estaba más sosa que un ladrillo. ¡Y no hablemos del sándwich! Fue un "ni fu ni fa" total, así que ya sabes, no vayas con expectativas demasiado altas.
Sin embargo, la cena fue un desastre. Nos tocó ir un día que echaban un partido de fútbol y, con el volumen a tope, el ambiente era insoportable. Intentamos cenar tranquilos, pero con la tele gritando y gente que, literalmente, se sienta en tu mesa, no hay forma de disfrutar. Aunque la camarera fue un encanto y se esforzó, el resto fue un sinsentido. Se siente raro llamar restaurante a un lugar así, a este paso, es más un bar con comida mala.
Se supone que tienen un menú casero para los fines de semana por 14,50€ y hay cosas que se salvan. Las alubias son decentes y el pastel de puerros está bien, pero no todo es oro. La ventresca estaba un poco salada, y esos detalles marcan la diferencia. Si llevas a niños, hay menú infantil por 9€. Pero claro, a pesar de lo atrayente que pueda parecer, no olvides que entre semana la comida es la misma que en el finde, lo que termina pareciendo caro para lo que ofrecen.
Así que, ¿qué platos destacan en el menú del Restaurante Cafetería Viena? Para mí, deberías probar las alubias y los torreznos, están bastante bien. El pastel de puerros también salva la cara del sitio. Pero si vas, prepararte para un ambiente un poco ajetreado y sin lujos, porque aquí lo que hay es un ambiente de bar con comida. Es lo que hay.
Ofrecen tapas en el Restaurante Cafetería Viena
Y mira, hablando del Restaurante Cafetería Viena, la experiencia no es todo lo que prometían. Lo de pedir almendras fue un clásico. Te imaginas, pides una ronda y el chaval opta por unas almendras, que al final te cobran 1€ por unas cuantas. ¡Oye, que no es que yo sea tacaño, pero ¿eso es una broma? Cuando pregunté si había algún lío, la responsable me suelta que tiene que ganar dinero. Perfecto, pero ha ganado 1€ y ha perdido un cliente. Bravo. Al final, te quedas con ese sabor a desilusión.
Y no hablemos de la última cena que reservamos, que fue todo menos un banquete. Pedimos una ensalada César y eso no se podía llamar ni ensalada, menuda tomadura de pelo. Lo único que zafó fue la morcilla de Burgos, que picaba lo justo, pero en porciones pequeñas, claro, no vaya a ser que te embales y comas de más. Resultado: tachado de mi lista. La verdad, no creo que vuelva.
Ahora, también hay que reconocer que tienen un menú de fin de semana por 17€, y eso sí que suena bien. Con 6 primeros y 6 segundos, las cantidades bastante decentes y el sabor más que aceptable. Otros dicen que el personal es majísimo, así que no todo es malo, aunque con la experiencia que tuve, uno ya desconfía.
En cuanto al ambiente, está bastante chido. El local está bien decorado y tienen terraza, ideal para unas cañas, ¿no? El menú a 12€ también tiene buenas opciones: pinchos, tostas y bocadillos. Todo suena bien, pero después de algunas experiencias, uno ya se lo piensa dos veces.
Ahora, hablando de tapas… no parece que las ofrezcan. Al menos eso no lo mencionan en los comentarios. Así que si buscas una buena tapa, quizás tengas que mirar en otro sitio. Seguro que hay mejores opciones por ahí. Pero si decides arriesgarte, ¡buena suerte!
Son populares las croquetas bravas en el restaurante
Entonces, hablemos del Restaurante Cafetería Viena. La verdad es que, en general, se lleva unas 5 estrellas bien ganadas. La comida está buenísima, con platos bien servidos y, sinceramente, los camareros son de esos que saben cuidar al cliente. De esos sitios en los que te sientes a gusto y te hacen querer volver, y la gente lo dice: “Es excelente, volveré y aconsejo comer ahí”. Un planazo si andas por Burgos, sin duda.
Por otro lado, tienes el menú del día que está exquisito y para colmo económico. El trato es estupendo, no hay queja que valga. Y si buscas un lugar bien situado, pues este está cerca del centro y de organismos públicos. Con un local amplio, es ideal hasta para celebraciones. Desde el ambiente hasta la comida, aquí se llevan un 5 en todo.
Sin embargo, también hay que hablar de algunas experiencias que dejan un mal sabor de boca. Hubo quien se topó con un trato penoso de un camarero, que parecía más perdido que un pez en una montaña. La mesa estaba mal servida, ni mantel ni servilletas y, para colmo, tenía que estar reclamando las cosas. Lamentablemente, no todas las visitas son buenas y eso de que el camarero se disculpe una vez que ya has pagado... ¡Vaya forma de hacer clientes, eh! Aquí, las croquetas bravas no tendrán el mismo glamour si las cosas van así.
Como conclusión, si te tiro un consejo: prueba el bacalao a la riojana que lo comentan bien en varias reseñas. Y aunque parece que las croquetas bravas no han pegado mucho en popularidad, la comida, en general, merece la pena. Así que, dale una oportunidad, pero ve con la mente abierta. ¡Seguro que tu experiencia será mejor que la de algunos!
Cómo es el ambiente en el Restaurante Cafetería Viena
Venga, ¡hablemos del Restaurante Cafetería Viena! No está mal, lo que te puedo contar. Tres estrellas no está mal, ¿vale? La comida está correcta, aunque no esperes un festín. El precio es asequible, entre 10 y 20 € por persona, así que si planeas una comida con tres o cuatro colegas, puedes salir a buen precio. Sobre el ambiente, digamos que es lo típico de un sitio de estos: no es nada espectacular, pero se deja llevar.
Ahora, de hecho, hay historias de todo tipo. Hay quien dice que han tenido alguna mala experiencia, como cuando un grupo hizo una reserva y, por lo que cuentan, no se vieron en su mesa a la hora. Eso sí que es un punto rojo: les hicieron esperar y la gestión dejó que desear. La comida fue buena, pero escasa. Y si vamos a hablar de comida, la atención también tiene su tirón. Uno dice que la cocina tiene un menú de 7 a 8 platos, pero no esperes una obra maestra. El servicio parece ser correcto, aunque a veces se hace evidente que les falta un poco de agilidad.
A pesar de todo, aquí también hay voces que alaban el bar de pinchos. Dicen que como bar para unas cañas está bien, y que las tortillas están de lujo. Nada como disfrutar de la terraza en un día soleado, ¿no? También hay que mencionar que hay aparcamiento cerca del centro comercial. Si encuentras problemas en la calle, tienes esa opción asegurada.
¿Y cómo es el ambiente en el Restaurante Cafetería Viena? Pues, imagínate un bar del barrio: un rollo acogedor, donde puedes charlar con amigos, aunque tampoco te creas que es un lugar para grandes eventos. Es un espacio sencillo, así que si no buscas nada ostentoso, puede que te guste. Pero a veces, la eficiencia en el servicio juega un papel importante, y ahí es donde puede flaquear un poco. Al final, depende de lo que busques.
Qué tipo de ocasiones son ideales para visitar el Restaurante Cafetería Viena
Así que, volviendo a lo de la Cafetería Viena en Burgos, lo del sábado fue para flipar. Entramos con ganas de darle una oportunidad, pero ya desde el principio nos avisaron que solo podíamos pedir el menú del día porque tenían una mesa más grande ocupando toda la atención. ¡Qué mal rollo! Al final optamos por el menú, pensando que no pintaba tan mal. Pedimos paella valenciana y, cuando llegó, nos quedamos de piedra: un arroz cocido con tomate frito. No, no, eso no era paella ni de coña. Ni se encontró un grano de azafrán por ahí, eso estaba más seco que una uva pasa.
Luego, en el segundo plato pedimos solomillo, que al menos estaba comestible, pero mira, tampoco para tirar cohetes. Y la bebida, ¡madre mía! Nos dijeron que estaba incluida, pero nos trajeron una caña que en dos tragos se fue al traste. ¡Para colmo, el postre—una tarta de queso del súper! En total, nos clavaron 22€ por cabeza, y con un solo trago de cerveza, ya no llenas a nadie. La verdad, por ese precio, te quedas esperando algo mejor. Servicio y calidad, un fatídico 1 y 2 respectivamente.
Un par de días después, hicimos otra visita y esta vez, los pimientos rojos rellenos de morcilla de Burgos estaban de lujo. Ahí se notaba que al menos tenían un poco de amor en la cocina. Los demás platos, eso sí, eran bien escasos. Si no eres de comer poco, seguramente te quedarás un poco a medias. Pero, bueno, al menos el ambiente era más llevadero, con un 3 en servicio y un 4 en ambiente.
Entonces, ¿cuándo deberías visitar la Cafetería Viena? Pues si buscas un lugar para ir con amigos y pasar un rato, puede que lo disfrutes, sobre todo si te van los pimientos rellenos. Pero si vas con hambre y esperas platos grandes y sabrosos, mejor olvídate, porque puede que te quedes con ganas de más y con un sabor a decepción en la boca.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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