Restaurante Casa Comidas Irene

Restaurante Casa Comidas Irene

Si andas por Viniegra de Abajo, tienes que meterle una visita al Restaurante Casa Comidas Irene. Este lugar es un auténtico hallazgo, pues tiene una puntuación de 4,6 sobre 5 y un montón de reseñas que hablan maravillas de su comida. Ayer nosotros caímos justo cuando abrían, y te juro que se siente un calorcito rico adentro que te abraza después del frío de fuera. La onda acá es disfrutar de platos caseros, con productos locales, y eso lo notás en cada bocado.

El menú es un deleite con más de 17 platos que no te dejarán indiferente, y claro, ¡no olvides pedir las famosas alubias! La atención del personal es un plus, siempre amables y con una sonrisa. Además, los precios son de lo más ajustados, así que no hay excusa para no darte un buen festín. Si quieres comer bien y pasar un buen rato, Casa Comidas Irene es el lugar indicado.

Restaurante Casa Comidas Irene

Restaurante
Valoración media: 4,6
Opiniones: 472 Reseñas
Dirección: C. Josefa Martínez, 10, 26329 Viniegra de Abajo, La Rioja
Teléfono: 941 37 82 21

Mapa Ubicación Restaurante Casa Comidas Irene

Dónde se encuentra el Restaurante Casa Comidas Irene

¡Ey, gente! Si estás buscando un lugar top para comer en La Rioja, tienes que hacerte un hueco en el Restaurante Casa Comidas Irene. Este sitio está en Calle Josefa Martínez, 10, 26329 Viniegra de Abajo, y te aseguro que no te vas a arrepentir. La comida aquí es casera de la de verdad, lo que significa que vas a saborear platos que te recordarán a casa. Un consejo: mejor reserva, porque la sala es más pequeña que una de esas cuchas de perro.

La movida aquí es que, aunque a veces se demoran un poco en servir los platos, su comida, servicio y ambiente son de 5 estrellas. Y el precio está bien, entre 20 y 40 pavos por persona, así que no está nada mal, ¿verdad? El sitio es ideal para grupos pequeños, entre 2 y 4 personas. Además, ¡el ruido es bajo! Puedes charlar sin problemas, lo que siempre es un plus.

Por otro lado, la calidad de los platos es brutal. Puedes probar de todo, desde la crema de Boletos hasta la Cierva Guisada. Las camareras son un encanto, te hacen sentir en casa desde el primer momento. Y en cuanto a la decoración, es un local con mucho encanto y bien climatizado. Solo un detalle, parking puede ser un poco complicado, pero hay opciones en la calle.

¡Garantizado que volverás!

Cuál es la calificación del Restaurante Casa Comidas Irene

No podía dejar de contaros la experiencia que tuvimos en el Restaurante Casa Comidas Irene. 5 estrellas desde el momento en que entras. Teníamos tantas ganas de conocerlo y hoy, por fin, disfrutamos de su magia. Nos habían dicho que había una sorpresa al sentarnos, pero no voy a hacer spoiler para que vosotros también la disfrutéis. La camarera, Ana, fue un encanto y nos hizo sentir como en casa desde el primer momento.

La comida, ¡uff! Nos pedimos de primero una crema vegetal con boletus que, sin exagerar, es la mejor que he probado en mi vida. Luego, unos caparrones de Anguiano que venían acompañados de chorizo y tocino, y déjame decirte que estaban espectaculares. De segundo, nos decidimos por unas albóndigas con salsa de naranja que estaban bien, y una cazuelita con patatas rojas machacadas que era todo un descubrimiento. De postre, no pudimos resistirnos al queso fresco de cabra con mermelada casera y una torrija que era simplemente de otro mundo. Para cerrar, un buen café de puchero y una infusión que te dejaba en otro plano. ¡Todo un festín!

Aparte de la comida, el ambiente es súper acogedor. Las camareras son amables y se nota que disfrutan con lo que hacen. Nos dieron una audio guía del pueblo que, la verdad, nos vino de perlas para conocer un poco más sobre Viniegra de Abajo. Si vais, no hay forma de que no lo paséis genial. Ah, y en cuanto al aparcamiento, no os preocupéis: hay muchas plazas y es gratuito, así que podéis dar un paseíto hasta el restaurante.

Por si alguien se lo pregunta, la calificación del Restaurante Casa Comidas Irene es un rotundo 5. La comida es auténtica, rica y casera. La relación calidad-precio es insuperable, y el trato es de 10. Así que, si alguna vez os vais a perder por esos lares, este es el sitio donde tenéis que comer ¡sin dudarlo! Volveremos, porque de verdad, es para repetir una y mil veces.

Qué tipo de comida se sirve en Casa Comidas Irene

Ya te digo, si pillas el restaurante Casa Comidas Irene en Viniegra de Abajo, ¡prepárate para disfrutar! Es un lugar espectacular, con ese toque coqueto y rústico que te hace sentir como en casa. La comida es riquísima, todo lo que te traen es casero y se nota el cariño que le ponen. Y si hablamos de atención, ¡madre mía! Te tratan de 10. No te vayas sin probar los caparrones, son la bomba y un must si estás por allí.

Irene y su equipo son un encanto. Siempre están con una sonrisa y se aseguran de que tengas lo que necesites. Tienen opciones vegetarianas, así que no hay excusa. Y el mejor añadido es que se esfuerzan por ser lo más sostenibles posibles, usando productos locales. Si subes a la sierra, ya sabes que hay que hacer una parada obligatoria. Yo suelo ir con amigos y siempre acaba siendo un buen plan. El precio está sobre 20-30 € por persona, pero lo vale totalmente.

Claro, no todo es perfecto. He escuchado que algunas personas han tenido experiencias menos satisfactorias. Hubo uno que se quejó de que la sala era pequeña y un poco agobiante, y que la comida no estaba tan buena como esperaba. Pero, a ver, esto puede pasar en cualquier sitio. La mía siempre ha sido de 5 estrellas.

Y para terminar, ¿qué tipo de comida se sirve en Casa Comidas Irene? Pues puro sabor local. Tienes de todo, desde torrijas, caparrones de Anguiano, hasta la cierva guisada que es un manjar. Los postres tampoco se quedan atrás, con flan casero y una deliciosa sopa de chocolate blanco que es como una mousse. Así que ya sabes, ¡no dudes en escaparte a este rincón riojano!

Cuántos platos ofrece el menú del restaurante

Y bueno, si te costa la idea de dónde calmar el hambre en Viniegra de Abajo, tienes que visitar el Restaurante Casa Comidas Irene. No es un lugar con estrella Michelin, pero te lo digo de verdad, se merece más estrellas que las cinco que podemos poner. Te cuento que fuimos a la Mansilla, ese pueblo que se queda bajo el agua cuando el embalse baja de nivel. Llamamos a ver si había sitio para comer y ¡bam! Nos atendieron de lujo, a pesar de ser ya las 3:00 de la tarde. Eso sí, la atención fue increíble, ¡toda amabilidad y profesionalidad!

La comida, amigo, es casera al 1000%. No exagero, las alubias, las pochas, las manitas de cerdo, el cordero… ¡todo estaba buenísimo! Y las cantidades, más que suficiente, no se puede pedir más. Y no voy a hablar de los postres, porque de solo pensarlo se me antoja volver allí ya mismo. De hecho, el lugar tiene un encanto especial y la terraza exterior es perfecta para disfrutar de una buena comida después de una ruta de monte. Es un sitio donde te sientes a gusto y donde las camareras son simpatía pura.

Ahora, si buscas algo que no te cueste un ojo de la cara, el menú está a 25 € sin bebida. Puede que un poco por encima de lo que esperas, pero la calidad en los primeros y los postres lo compensa, aunque los segundos no son tan potentes. En general, es correcto y cumple, pero no es el punto fuerte. La relación precio-calidad te puede dejar en un rango de 20-30 € por persona, así que adelántate y haz una reserva para asegurarte un buen bocado.

La clave aquí es que, a pesar de las pequeñas pegas, la comida está riquísima. Eso sí, si eres vegetariano, avisa con antelación, porque no hay platos principales vegetarianos en el menú habitual. Y sobre cuántos platos tiene el menú, funciona con un buen número, así que seguro encuentras algo que te atrape. Pero si vuelves, ¡prepárate a degustar delicias que seguro te van a dejar con ganas de más!

Hay algún plato que se recomiende especialmente en el restaurante

Tío, si alguna vez estás por Viniegra de Abajo, no te puedes perder el Restaurante Casa Comidas Irene. Es uno de esos sitios de comida casera que simplemente grita "¡quédate un rato más!". La atención es cordial y el ambiente es acogedor, perfecto para relajarte después de una excursión. Ojo, el menú no es el más barato, está entre 20-30€ por persona, pero, en serio, vale la pena cada euro. Tienes que probarlo.

La comida es sencilla, pero madre mía, ¡qué deliciosa! Son expertos en usar ingredientes de cercanía, lo que le da un toque especial a todo. Y si te creías que eso era todo, cada comensal se lleva un jabón artesano al final, hecho por Ana, una de las camareras, con el aceite reutilizado de la cocina. Un detalle que, créeme, hace que el sitio sea aún más especial.

Hablando de lo que te ponen en el plato, la carne de cierva es de otro mundo. No sé qué les hacen, pero es espectacular. Las torrijas están para caerse de espaldas, y el café de puchero… ¡ufff! Me quedo corto con las palabras. El menú es bastante completo y variado, así que no vas a salir de allí con hambre.

Si te das un paseo por la zona, es un sitio genial para reponer fuerzas. Puede que la carta no sea una enciclopedia, pero lo que hay es puro sabor. Aunque, un consejo: podrían cuidar un poco más la presentación de los platos. Pero eso son detalles menores cuando la comida es tan rica. Prometo que después de un buen almuerzo aquí, no vas a querer olvidarlo.

Y sí, sobre la pregunta que te lanza la curiosidad: los platos que se recomiendan con más ganas son los Caparrones de Anguiano, Bacalao a la Riojana y la Cierva Guisada. No sé cómo lo hacen, pero saldrás pensando en cuándo volver. ¡A disfrutar!

Cómo es la atmósfera en el Restaurante Casa Comidas Irene

¡Bueno, gente! Si estáis buscando un plan chido, tenéis que haceros un hueco en el Restaurante Casa Comidas Irene. Está en C. Josefa Martínez, 10, en Viniegra de Abajo, y es pura maravilla. 5 estrellas en comida, servicio y ambiente. La comidita casera es simplemente exquisita, y no quiero olvidar el café de puchero que te sirve para rematar el alma. El servicio, además, es tan impecable que te hace sentir en casa, pero con un toque de atención que no se ve en cualquier lado.

Y hablando de la comida, a ver, el menú es súper variado y no se le puede poner una queja en el precio. Tienes de todo: desde menestra hasta carrilleras y bacalao que flipas. Sin olvidarte de sus postres, como la torrija y el mousse de queso con mango. Todo casero y de calidad, de esos platos que te obligan a hacer una parada para disfrutar cada bocado. Y un detalle que no os podéis perder: el vino que entra en el menú es de Uruñuela - ¡increíble!

Es cierto que hay quien ha mencionado que hay un poco de lío con las reservas, pero eso es parte de la charla. Si lo lográis, el ambiente en la terraza es espectacular. Aunque en un par de ocasiones han mencionado que el viento o las moscas podrían ser un problema, pero vamos, que todo se perdona para poder disfrutar de la buena comida y el buen trato.

En cuanto a la atmósfera, el Restaurante Casa Comidas Irene tiene un rollo acogedor y familiar, perfecto para pasar un buen rato, ya sea con amigos o en plan más tranquilo. Así que ya sabéis, si queréis una experiencia top donde la comida casera es la protagonista y la atención personal brilla con luz propia, ¡no dudéis en hacer una visita! ¡Dale una oportunidad, que no os vais a arrepentir!

Qué destacan los clientes sobre la atención en el restaurante

Así que ya sabes, si te decides a darle una vuelta a la zona del Alto Najerilla, no puedes dejar pasar la oportunidad de comer en el Restaurante Casa Comidas Irene. Aquí no se llega por casualidad, hay que hacer la intención, y de verdad, merece la pena. El camino es una maravilla, con el río Urbión acompañándote en primavera. Con esa vista, ¡no hay quien se resista! Cuando llegues, te va a dar la sensación de que has encontrado un rincón especial. Este sitio es una joyita.

Las chicas, Irene, Ana y Vanesa, se ponen a los mandos todo el año, y aquí lo que importa es comer bien, de forma juiciosa y de temporada. En cuanto entras, ya se escucha la magia: el menú, cantado como si estuvieras en una feria. Y, la verdad, se te hace la boca agua solo con escuchar los platos. Como las alubias rojas de Anguiano, que son un espectáculo. Te las sirven en una cacerola divina, junto con unas piparras bien picantes, de esas que hacen que te retes a ti mismo. El rollo de repetir es real, pero, ojo, no te exijas si ya has disfrutado a tope. ¡Yo no me pude resistir!

Y lo que viene después es un plato de cierva estofada que no te vas a olvidar. Tres trozos generosos, cocinados a la perfección en una salsa que es como un abrazo de chocolate, pero sin pasarse. La cosa se pone aún mejor cuando te imaginas los postres: un flan casero que llega tibio y que parece sacado de la casa de tu abuela. ¡Cortado como de estar en casa grande! Y para finalizar, un buen café de pota, que te deja con una sonrisa de oreja a oreja. En total, todo esto por 26,8 EUR, realmente un chollo.

Al final del día, los clientes siempre destacan que la atención es tremenda. No solo la comida es de 5 estrellas, sino que el servicio también lo es. Hay un ambiente hogareño que te hace sentir como en casa. Muchas personas se van contentas, diciendo que se les recuerda a la comida de sus padres o abuelos. Así que, eso de que hay que hacer reserva para evitar sorpresas, es lo de menos. ¡Lo mejor es que te sientes como en familia y eso es lo que hace al lugar especial!

Hay opciones de comida hecha con productos locales en el menú

La verdad es que si vas al Restaurante Casa Comidas Irene, te las vas a ver con una comida casera espectacular. La camarera es un amor, te trata casi como si estuvieras en casa. Ese ambiente acogedor hace que, aunque sea un sitio pequeñito, sientas que estás en la mejor compañía. Y si tienes que esperar un rato para que te den mesa, créeme que merece la pena al 100%. Si no te pruebas sus caparrones, es como si no hubieses estado allí. ¡Cuidado, que vas a querer repetir!

De lo que probamos, la ensalada de piquillos con anchoas y la menestra eran de otro nivel. Los postres estaban bien, aunque la torrija fue la estrella y el flan... bueno, un poco escaso. Eso sí, me dejó un poco chafado que nos “invitaran” a irnos rápido. Aquí hay que disfrutar de la comida sin prisas, ¿no?

Y qué decir de los huevos con jamón y las croquetas espectaculares. Un detallazo que nos dejaran cargar las bicis, algo que otros sitios, como el bar de abajo, no hicieron. En general, todo bien: comida 4, servicio 5, y ambiente 4. Y si estás con amigos, como en mi caso, después de hacer la ruta de los tres Valles, el servicio y la atención te hacen sentir como en casa.

Y para rematar, no te olvides de probar las carrilleras al vino tinto y la cierva guisada. Todo a un precio más que razonable, entre 10 y 20€ por persona. La pregunta del millón: ¿hay opciones de comida hecha con productos locales? ¡Sí, las hay! En Casa Comidas Irene siempre buscan lo local, así que te aseguras de comer productos frescos y de la zona. ¡Una razón más para volver!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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